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Historia

Hace sesenta y tres años, en medio de fuertísimas presiones de grupos que veían en la organización gremial de los prácticos de puerto una grave amenaza para sus intereses, se declaraba inaugurada la Asamblea Constituyente del Sindicato Nacional de Prácticos de Puerto, nombre con el que originalmente nació nuestra agrupación sindical.

Con la celebración de esa Asamblea Constituyente, culminaba una larga etapa de hechos y reivindicaciones, que a partir del año de 1821 protagonizaron las primeras generaciones de prácticos del país. Aquellos célebres colegas con su arrojo, esfuerzo y creciente capacidad técnica consiguieron que usuarios y autoridades fueran advirtiendo la trascendental importancia del pilotaje en la preservación de la seguridad de los buques e instalaciones portuarias.

El primer hecho histórico vinculado con el practicaje, se produce cuando un grupo de compatriotas instruidos en el arte naval constituye la geografía marítima de la república; titánica tarea que tuvo que realizarse ante la devastación de las cartas náuticas y de toda la información hidrográfica que se llevaron los españoles durante la guerra de independencia.

Pocos años más tarde, Guadalupe Victoria da formal reconocimiento a los marinos mexicanos, mediante el decreto que ordena a los buques mercantes nacionales a emplear capitanes y contramaestres de nacionalidad mexicana, ya sean por nacimiento o naturalización.

En 1860, en pleno movimiento Reformista, Benito Juárez expide en el Palacio Nacional de Veracruz, en ese entonces declarado sede del Gobierno Federal, la primer tarifa de servicios de pilotaje.

En 1879, Porfirio Díaz convalida jurídicamente, lo que hace buen tiempo era una realidad en el mundo marítimo: la presencia obligatoria de un práctico en buques de cierto tonelaje, para realizar cualquier maniobra en los puertos mexicanos. Asimismo, el primer gobierno de Díaz consigna nuevas disposiciones sobre tarifas y derechos de pilotaje.

El constituyente de 1917, a iniciativa del diputado Cándido Aguilar, establece que por la valiosa información y conocimientos que posee el práctico de puerto, su actividad está vinculada con la seguridad nacional. Por lo tanto para asegurar su fidelidad a la patria, se determina como necesaria la calidad de mexicano por nacimiento para desempeñar los servicios de practicaje. Dicho precepto quedó plasmado en el Artículo 32 Constitucional.

Posteriormente el insistente reclamo de los prácticos por contar con un marco normativo, obtiene justa respuesta en el año de 1925, cuando el gobierno de Plutarco Elías Calles expide la primera Ley para el Servicio de Practicaje en Puertos, Ríos, Canales, Lagos y Lagunas de la República Mexicana.

A la par con estos acontecimientos, y ante el crecimiento del tráfico, se establece la sana costumbre de que los pilotos más experimentados participen en la formación teórica y práctica de los nuevos elementos que se incorporan al servicio, Sistema éste que a la fecha prevalece y forma parte de los requisitos oficiales para el otorgamiento de la licencia respectiva y que inevitablemente se va actualizando con las disposiciones internacionales que establece la Organización Marítima Interna (OMI) a través de la Asociación Internacional de Pilotos de Puerto (IMPA) organización en la que somos miembros desde 1976.

Impulsados por estos acontecimientos, en el año de 1939, una época de fecunda efervescencia sindical, los prácticos de los Puertos de Tampico y Veracruz proponen la creación de un sindicato, con la finalidad de fortalecer e institucionalizar los vínculos de fraternidad de los prácticos de los diferentes puertos del país y luchar organizadamente por sus legítimos derechos y aspiraciones.

Dicha propuesta es muy bien acogida por los colegas de los Puertos de Mazatlán, Coatzacoalcos, Acapulco, Frontera y Progreso. De este modo, en junio de 1939, en un acto sencillo, pero lleno de entusiasmo y convicción, los delegados asistentes resuelven constituir el Sindicato Nacional de Prácticos de Puerto y eligen al Primer Comité Ejecutivo Nacional, integrado por:

Secretarías Titulares
General Cap. Alt. Carlos Morales G.
Del Interior Cap. Alt. Guillermo León T.
Del Exterior Cap. Alt. José E. Herrera
Tesorería Cap. Alt. Francisco Ochoa M.
De Actas Cap. Alt. Francisco Pérez G.
Organización y Trabajo Cap. Alt. Manuel G. Quintanilla

Logros y retos

En los sesenta y tres años de vida institucional, un privilegio que contadas organizaciones sindicales puedes ostentar, es que todas las políticas y acciones de nuestra agrupación se han ceñido a los propósitos superiores del servicio de pilotaje: vigilar la integridad nacional y garantizar la seguridad de buques e instalaciones portuarias de la nación.

Como toda institución, la nuestra ha tenido periodos brillantes y también han habido otros difíciles y espinosos. Pero, gracias a la conducción de valiosos dirigentes como, entre otros, la de los Capitanes Manuel G. Camiro, Julían Molina, Jaime Delgado, Ignacio Ferreira, quienes en su momento inyectaron nuevos bríos a la Organización, actualizaron sus estrategias de acción, y, sobre todo, entregaron lo mejor de si mismos a las nobles causas del Sindicato, éste ha podido sortear los múltiples obstáculos que ha encontrado en su devenir histórico; del que por cierto, estamos elaborando una edición especial, que esperamos publicar próximamente.

Pero también, gracias al respaldo solidario y fraternal de la Confederación de Trabajadores de México, y del líder obrero más grande de este siglo, al que recordaremos siempre con cariño y respeto: Don Fidel Velázquez Sánchez; y, ahora, con el apoyo de Leonardo Rodríguez Alcaine, podemos llegar a este sesenta aniversario con firme unidad y fundadas perspectivas.

Por todo ello, pese a los embates de nuestros adversarios, quienes desde hace tiempo desearían haber visto nuestra desaparición, con el propósito de convertir al pilotaje en un servicio prestado por empresas particulares, el Sindicato ha navegado por la ruta que visionariamente trazaron nuestros antecesores. Hechos tales como: la consecución de mejores ingresos y condiciones más equitativas de trabajo para los socios; la creación de fondos sociales que permitan un digno retiro, para quienes desempeñamos esta difícil y peligrosa actividad; la progresiva superación profesional e intelectual de los pilotos; y la mejora continua en la calidad de los servicios, son logros contundentes de una fecunda vida sindical.

Sin embargo, sabemos que el arribo del nuevo milenio, nos plantea complejos retos, entre otros: ampliar y consolidar las reivindicaciones alcanzadas: acelerar la modernización de los procesos administrativos y operativos en cada una de las 28 Delegaciones del Sindicato; seguir a la vanguardia del conocimiento, para maniobrar buques de más capacidad, con tecnologías de navegación cada ves más avanzadas; y contribuir en la formación de nuevos elementos con todo el rigor profesional posible, a fin de que puedan responder con eficacia a la demanda creciente del tráfico marítimo.

Estamos ciertos, que estas y otras tareas, como aconteció en el pasado, las habremos de realizar con empeño, capacidad y trabajo, y , por encima de todo, con la unidad y vocación democrática que ha caracterizado desde su gestación al Sindicato Nacional de Pilotos de Puerto.







EN SU OPINION COMO CONSIDERA LA NUEVA LEY DE NAVEGACION Y COMERCIO MARITIMOS





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